Jung y la meditación: Oriente, el mandala y la imaginación activa
Jung se interesó por el yoga, el zen y la alquimia china, pero advirtió que Occidente necesitaba su propio camino. Qué propuso.
En pocas palabras
Carl Gustav Jung estudió con interés el yoga, el budismo y el taoísmo, y escribió en 1929 un comentario psicológico a El secreto de la flor de oro, un texto chino de meditación. Valoraba esas prácticas, pero advirtió que los occidentales no deberían imitarlas sin más, sino encontrar un camino propio. Para él, ese camino era el diálogo con el inconsciente a través de la imaginación activa, los sueños y los mandalas.
En este artículo
No, no es que Jung «meditaba» como un maestro zen. Es algo más interesante: un psiquiatra suizo que, en plena Europa de entreguerras, se sentaba a dibujar círculos cada mañana sin saber por qué, y años después encontró en un viejo texto chino de meditación las mismas imágenes. A partir de ahí, dedicó buena parte de su obra a tender un puente entre Oriente y la psicología occidental. Con entusiasmo, y también con advertencias.
El secreto de la flor de oro
En 1928, el sinólogo Richard Wilhelm le envió a Jung la traducción de un texto taoísta chino de meditación, El secreto de la flor de oro. Jung quedó impactado: describía procesos muy parecidos a los que él venía observando en sus pacientes y en sí mismo. En 1929 publicaron juntos el libro, con un comentario psicológico de Jung.
Allí Jung leyó la meditación taoísta como un camino de transformación de la conciencia: un proceso por el que el yo deja de identificarse solo con sus contenidos habituales y se abre a algo más amplio, que él llamaba el sí-mismo.
Los mandalas
Durante años, Jung dibujó cada día un pequeño círculo que, según escribió, reflejaba su estado interior. Más tarde descubrió que los mandalas (círculos con un centro, muchas veces divididos en cuatro) aparecían en tradiciones religiosas de todo el mundo, en los dibujos de sus pacientes y en sus sueños, sobre todo en momentos de crisis.
Para Jung, el mandala es un símbolo del sí-mismo, de la totalidad psíquica: aparece espontáneamente cuando la psique busca orden y centro. Ver mandala en el glosario junguiano y los símbolos según Jung.
Una advertencia: no imitar
Jung respetaba profundamente el yoga y las meditaciones orientales, pero era crítico de su imitación en Occidente. En textos como «Consideraciones sobre la psicología de la meditación oriental» (1943) sostuvo que estas prácticas nacieron en culturas con otra historia y otra relación con lo inconsciente, y que copiarlas sin más podía volverse una forma de evitar la propia sombra.
Propuso, en cambio, que los occidentales buscaran un camino propio, que no rechazara sino que dialogara con lo que viene de adentro.
Jung no decía «no medites». Decía: no uses la meditación para escaparte de lo que te habita.
El camino occidental: la imaginación activa
Ese camino propio fue, para Jung, la imaginación activa: dejar surgir una imagen del inconsciente y entrar en diálogo con ella de forma consciente, escribiendo, dibujando o en movimiento. Tiene algo de meditación (una atención receptiva, sin forzar) y algo propio de Occidente (el yo participa, responde, toma posición).
Los sueños, el dibujo de mandalas y la imaginación activa son, en la terapia junguiana, formas de contemplación al servicio del proceso de individuación.
Qué nos deja hoy
Jung anticipó muchas discusiones actuales sobre la meditación: su valor, sus riesgos cuando se usa para evadir, la importancia del contexto cultural. Desde esta mirada, meditar puede ser una gran herramienta si no se convierte en una forma de esquivar lo que necesitamos mirar.
Podés contemplar un mandala con preguntas inspiradas en Jung en el laboratorio de meditación. Ver también qué es la meditación.
Para seguir leyendo
- Wilhelm, R. y Jung, C. G. (1929). El secreto de la flor de oro.
- Jung, C. G. (1943). «Consideraciones sobre la psicología de la meditación oriental». En Obra completa, vol. 11.
- Jung, C. G. (1950). «Sobre el simbolismo del mandala». En Los arquetipos y lo inconsciente colectivo (Obra completa, vol. 9/1).
Preguntas frecuentes
¿Qué pensaba Jung de la meditación oriental?
La valoraba mucho y la estudió en profundidad, pero advirtió que los occidentales no deberían imitarla sin más, sino encontrar un camino propio de diálogo con el inconsciente.
¿Qué es El secreto de la flor de oro?
Es un texto taoísta chino de meditación que Richard Wilhelm tradujo y que Jung comentó desde la psicología en 1929. Fue clave en su interés por Oriente y por los mandalas.
¿Qué significa el mandala para Jung?
Para Jung, el mandala es un símbolo de la totalidad psíquica, del sí-mismo. Aparece espontáneamente en sueños y dibujos, sobre todo en momentos de crisis o reorganización interior.
Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).
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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.
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