La escritura expresiva: poner en palabras lo que pesa
Cuatro días, veinte minutos, escribir sobre algo que dolió. Qué es la escritura expresiva, por qué puede ayudar y cuáles son sus límites.
En pocas palabras
La escritura expresiva es un ejercicio desarrollado por el psicólogo James Pennebaker en el que se escribe durante 15 a 20 minutos, tres o cuatro días seguidos, sobre una experiencia difícil, explorando los pensamientos y las emociones más profundos. Los estudios muestran efectos positivos modestos sobre la salud física y emocional. Puede producir malestar pasajero y no se recomienda en crisis ni sobre traumas muy recientes.
En este artículo
No, no es llevar un diario ni escribir para que otros lean. Es algo más simple y, a la vez, más exigente: sentarte unos minutos y poner en palabras, sin censura, algo que te dolió y que quizás nunca contaste. Muchas personas me dicen en consulta que «ya lo saben», pero cuando lo escriben aparece algo que no sabían que sabían.
De dónde viene
En 1986, el psicólogo estadounidense James Pennebaker y su colega Sandra Beall pidieron a un grupo de estudiantes universitarios que escribieran durante 15 minutos, cuatro noches seguidas, sobre la experiencia más difícil de su vida. Otro grupo escribió sobre temas triviales. En los meses siguientes, quienes habían escrito sobre sus emociones consultaron menos al servicio de salud de la universidad. Lo llamativo fue que, justo después de escribir, se sentían peor; el beneficio aparecía después.
Desde entonces, cientos de estudios exploraron el efecto en personas con distintas situaciones: duelos, despidos, enfermedades, estrés.
Cómo se hace
- Elegí una experiencia que te haya afectado mucho, de la que te cueste hablar.
- Escribí 15 a 20 minutos, tres o cuatro días seguidos o casi.
- Escribí sin parar, sin corregir y sin preocuparte por la ortografía.
- Explorá tanto lo que pasó como lo que sentiste y pensaste, y cómo se conecta con tu vida.
- Es para vos: podés guardarlo, romperlo o compartirlo, como quieras.
Podés hacerlo con reloj y consignas en el laboratorio de escritura expresiva.
Lo que no se dice no desaparece. A veces solo espera las palabras.
Por qué podría ayudar
Pennebaker pensó al principio que el efecto venía de dejar de inhibir lo que se callaba, porque contener emociones también cansa. Con el tiempo, sus estudios mostraron algo más: a quienes más les servía era a quienes, a lo largo de los días, pasaban de contar a entender. Usaban cada vez más palabras como «porque», «me doy cuenta» o «entiendo». Ordenar la experiencia en un relato parece ayudar a digerirla.
Qué dice la investigación
Los metaanálisis, como el de Joanne Frattaroli (2006), con más de cien estudios, encuentran efectos positivos pero modestos sobre la salud física y emocional. No funciona igual para todos ni reemplaza un tratamiento cuando hay un malestar importante. Es una herramienta más, sencilla y accesible.
Cuándo no hacerla
- En una crisis aguda o con pensamientos de hacerte daño.
- Sobre un trauma muy reciente, cuando todavía no hay distancia.
- Si después de escribir te sentís desbordado varios días seguidos.
En esos casos, lo que hace falta es acompañamiento. Si querés pensarlo juntos, podés escribirme.
Para seguir leyendo
- Pennebaker, J. W. y Beall, S. K. (1986). «Confronting a traumatic event: Toward an understanding of inhibition and disease». Journal of Abnormal Psychology, 95(3).
- Pennebaker, J. W. (1997). «Writing about emotional experiences as a therapeutic process». Psychological Science, 8(3).
- Frattaroli, J. (2006). «Experimental disclosure and its moderators: A meta-analysis». Psychological Bulletin, 132(6).
- Pennebaker, J. W. y Smyth, J. M. (2016). Opening Up by Writing It Down (3.ª ed.). Guilford Press.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la escritura expresiva?
Es un ejercicio desarrollado por James Pennebaker en el que se escribe 15 a 20 minutos, durante tres o cuatro días, sobre una experiencia difícil, explorando los pensamientos y las emociones más profundos.
¿Es normal sentirse peor después de escribir?
Sí. En los estudios, muchas personas se sienten peor justo después de escribir y el beneficio aparece más adelante. Si el malestar se sostiene varios días, conviene parar y buscar acompañamiento.
¿Hay que guardar lo que se escribe?
No. Lo importante es el proceso de escribir. Podés guardarlo, releerlo, compartirlo o romperlo.
Este artículo tiene fines de divulgación y no reemplaza una consulta profesional. Si estás atravesando una situación de riesgo, comunicate con el 911 o con el Centro de Asistencia al Suicida (135 desde CABA y GBA; 0800-345-1435 desde todo el país).
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Lic. Nicolás Raúl Bongiorno
Psicólogo clínico, M.P. 8209. Más de 15 años de práctica, con orientación junguiana, base psicoanalítica y perspectiva integrativa. Conocé más sobre mí.
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