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Nicolás BongiornoPsicólogo clínico · M.P. 8209

Laboratorio

Laboratorio de escritura expresiva

Escribir sobre lo que nos dolió, con pensamientos y emociones, durante unos pocos días. Un ejercicio sencillo, estudiado desde hace casi cuarenta años.

En pocas palabras

El laboratorio de escritura expresiva sigue el método del psicólogo James Pennebaker: escribir durante 15 a 20 minutos, cuatro días seguidos, sobre una experiencia difícil, explorando los pensamientos y las emociones más profundos. Incluye un reloj, un contador de palabras, una consigna para cada día, una relectura final y una versión centrada en los beneficios encontrados. El texto no se guarda en ningún lado salvo que lo descargues. No reemplaza una terapia.

No, no es un diario ni escribir bonito. Es poner en palabras, sin censura, algo que te dolió o te sigue pesando: qué pasó, qué sentiste, qué pensaste, cómo se conecta con tu vida. En los años ochenta, el psicólogo James Pennebaker encontró que estudiantes que escribieron así durante cuatro días consultaron menos al médico en los meses siguientes que quienes escribieron sobre temas triviales. Desde entonces, cientos de estudios exploraron el efecto, con resultados positivos aunque modestos.

Más en la escritura expresiva: poner en palabras lo que pesa.

  • 15 a 20 minutos, cuatro días. Seguidos o casi.
  • Sin parar. No corrijas, no releas mientras escribís.
  • Privado de verdad. El texto no se guarda: se borra al cerrar la página, salvo que lo descargues.

01

Escribir

Elegí el día, leé la consigna y empezá el reloj. Escribí sin parar: si no sabés qué poner, repetí la última frase hasta que aparezca algo. Al terminar el tiempo sonará una campana suave; podés seguir si querés.

20:00 0 palabras

02

Releer, el cuarto día o después

Si guardaste tus textos, releelos con distancia, como si los hubiera escrito alguien a quien querés. Pennebaker observó que a quienes más les servía la escritura eran quienes, a lo largo de los días, pasaban de contar a entender: usaban más palabras como «porque», «me doy cuenta», «entiendo».

03

Lo que encontré

Una variante estudiada después propone escribir sobre los beneficios encontrados en una experiencia difícil. No significa que haya estado bien que pase, ni negar el dolor: solo mirar también lo que apareció. Hacelo solo si ya pasó un tiempo y te sentís con ganas.

04

El plan

El protocolo clásico son cuatro días. Los demás son para cerrar con cuidado. Marcá los días a medida que los hacés.

0 de 7 días

Para seguir leyendo

  • Pennebaker, J. W. y Beall, S. K. (1986). «Confronting a traumatic event: Toward an understanding of inhibition and disease». Journal of Abnormal Psychology, 95(3).
  • Pennebaker, J. W. (1997). «Writing about emotional experiences as a therapeutic process». Psychological Science, 8(3).
  • Pennebaker, J. W. y Smyth, J. M. (2016). Opening Up by Writing It Down (3.ª ed.). Guilford Press.

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